Uruguay: Acto del Ateneo Carlos Molina

 

Todos contra la impunidad

 

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Se sentía de lejos. Una voz vigorosa, denunciante hasta en su tono, cantaba coplas sociales. Le cantaba a cosas diversas y queridas, a episodios históricos, a hechos de rebeldía, a actitudes humanas, a la solidaridad y la libertad.

Era la inconfundible voz del Payador libertario Carlos Molina.

Una luz, un montón de gente en un espacio que tenía como fondo una pared. Las casas que preceden a esta pared están hacia adentro, las que continúan están a ras de la vereda. Por ello ahí se forma un hueco grande que permite sociales de vereda antes de entrar al local, antes de que comience la actividad. Un fuego, sus chispas, y cocinándose unos chorizos y al costado las clásicas tortas fritas,  cosas que ayudarán a financiar el acto. Es el fuego de la organización social que junta vintén a vintén, con todo el apoyo del vecino, los pesos que no hay mas remedio que gastar para la tarea. Es el humilde, digno y solidario financiamiento popular.

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En la pared del hueco una gran figura está pintada, es la del Gaucho Molina, el que estuviera en tantas ocupaciones de fábrica, en estrados de actos sindicales, en beneficios para causas sociales. Cantándoles a los pobres y luchadores de América Latina y de nuestro país, repudiando a los represores, dando mensajes de esperanza a los jóvenes, recordando con sentimiento y pasión a los “desaparecidos”.

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Se sigue sintiendo desde lejos. Es la insobornable, solidaria y rebelde voz del Gaucho. Un combatiente contra la impunidad, contra todas las impunidades. Le cantó desde el corazón a los queridos luchadores, a sus compañeros que fueron asesinados o que aún figuran como “desaparecidos”.A Gerardo Gatti:

Cuál fue la encrucijada fatal para tu suerte

en qué trampa maldita trituraron tu ser

¿en vida tan fecunda, puede caber la muerte

Puede caber la sombra del amanecer?

tu vida es como un símbolo, que en más vida convierte

Tu corazón de fuego que siempre ha de latir;

quién como tú, ha lidiado para abolir la muerte

más que hombre, es una idea que nunca ha de morir.

Y tu voz vendrá de miles y más miles de voces

Inapagables voces de un grito inmemorial

y habrá un derrumbamiento de imperios y de dioses

para que nazca América a la vida total

O su recuerdo sentido y dolorido por aquel militante obrero ejemplar:

León Duarte, León Querido

Fraternamente de nombro.

¿en dónde estás compañero

que abismos te cavó el odio?

No, no apagarán tu sangre

que como incendio grandioso,

hará hoguera de tiranos

y de verdugos escombros.

Proletariamente erguido

Te vemos venir con todo;

Roja y Negra tu ternura

como fuimos, como somos.

O aquellos versos que dedicara a Elena Quinteros a quien bien conoció y estimó:

María Elena Quinteros, roja y negra ternura

alfabeto del pueblo que forjó  el corazón;

el zarpazo del crimen te acechaba en la oscura

emboscada que urde su telar de traición.

Volverás con aquellos que jamás habrán muerto

cuyos rostros emergen de un espeso borrón;

volverás con Gustavo, volverás con Alberto

volverás con Gerardo y el querido León.

Al Ateneo Carlos Molina localizado en el barrio La Teja realizó el sábado 12 de setiembre una actividad, se recordaba al “Gaucho Carlos Molina”, pero el centro fue la problemática de la impunidad. El Ateneo desde sus inicias ha tenido, dentro de sus actividades, como una constante el repudio a esa ley que ampara a asesinos y torturadores. A tales efectos ha realizado con toda regularidad actividades de denuncia, de refresco de memoria histórica, de difusión y propaganda relacionada con el mencionado tema. Tema sentido profundamente por gran parte de la población, mucho en estas barriadas obreras de La Teja y el Cerro, y que constituye un atentado a la sensibilidad humana al tiempo que en él se expresa la ferocidad de un sistema de privilegios, las monstruosidades que un terrorismo de Estado, ahora ante el empuje popular reconocido, cometieron en todo un periodo de nuestra historia de manera sistemática y despiadada y en otros momentos con mayor sutileza, cubriendo formas, pero con la misma ferocidad.

La actividad duró todo un día. Comenzó sobre el mediodía, de 12 a 14 horas hubo transmisión en directo por la radio “En Construcción” en el Programa de Alberto Silva.

Para la tarde estaba programa la proyección de la película “El alma de los verdugos”. Película que cuenta con testimonios directos de las atrocidades cometidas por parte del ejército y la policía en el marco del Plan Condor que fue la estrategia del poder dominante en materia represiva en ese momento. Una coordinación para la tortura, la muerte, la desaparición que contó con el apoyo de estructuras de poder de diferentes países del área y según recientes documentos desclasificados con participación directa de EE.UU. en la figura de Kissinger. Fuertes testimonios, fundamentalmente de Argentina y Chile, pero que fue común para muchos otros lugares, que hieren, hacen dolor los sentimientos de cualquier bien nacido. El horror, con su mueca nauseabunda, se pasea siniestramente saltando de episodios en episodios. Pero esos episodios son luchadores sociales, gente del pueblo solidaria, trabajadores que luchaban por mejores condiciones de vida, gente que soñaba con un mañana de justicia y libertad. Un testimonio de gente que estuvo en las manos del horror, que sufrió lo indecible por entenderse desde el poder que constituían algún peligro en relación a sus mezquinos intereses, a la posibilidad que hubiera trabas para que un puñado siguiera usufructuando el poder y la riqueza que fue fruto de generaciones enteras de hombres del pueblo que dejaron su vida y sudor para acumularla, y nunca en su provecho. Pasan por la película otras entrevistas: Goldaracena, Eduardo Galeano. Ellos van dando opiniones sobre lo ocurrido y quienes son en verdad los responsables de tanta crueldad y crimen. En muchas de sus opiniones va apareciendo el telón de fondo de este horripilante drama, figuras ocultas o semi ocultas que mueven la barbarie la producen con planificadas intenciones. No es el momento de los inocentes si acaso puede ser el momento del personaje central del “Silencio de los inocentes”. Pero aquí, el destrozo humano, no lo produce una persona sino toda una estructura de dominación. Una estructura que prepara sus mecanismos macabros, sus tecnologías de muerte, durante todo el tiempo para su uso en momentos estimados adecuados. Juntos van los productos y ejecutores de muerte, un solo propósito y distintas funciones: que no se toque nada del privilegio de los de arriba y si es posible que ni siquiera se cuestione ese “orden” de cosas.

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Termina la película y el silencio es bastante profundo, los concurrentes quedan como meditando, son temas sabidos, pero no por ello menos duelen. Es la hora del debate, de la opinión, del intercambio de ideas. Después de ese dolido silencio se inicia una ronda de opiniones, distintos compañeros manifiestan su enfoque. Hay un criterio común, pese a los enfoques y forma distintas de realizar el discurso, el indica que no se trata sólo de la ley de impunidad que detrás algo mucho más profundo. También hay acuerdo unánime, que en lo concreto, hoy hay que luchar para que se anule ese engendro pero parece salido de las páginas del Dante y su Divina Comedia o de las peores pesadillas de un borracho mal castigado por la vida. Pero hay otro cosa que tampoco ofrece dudas, aún anulada la ley hay toda una lucha por delante con respecto al problema y contra las fuerzas que intentaran mediatizar o tornar lo más anodina la resolución de un pueblo. Se agrega con contundencia hechos que por aquí y allá aparecen y que constituyen violaciones brutales a los DD.HH. y que no son de ayer. Por ejemplo el hacinamiento y maltrato a los presos, la aparición de cinco quemados en la cárcel Concard, personas detenidas, que según firmes trascendidos estaban dispuestos a denunciar tanto atropello y corrupción cotidiana en estos antros que en miniatura expresan el alma del sistema. Las distintas represiones a protestas y luchas populares, la penalización de la protesta y otras cuestiones sociales que están desde siempre ahí y que asoman de una y otra forma una y otra vez.

Un integrante de la Comisión por la ley de impunidad y militante del PIT-CNT expresará concretamente que es una hora especial, que es un momento que no puede dejarse pasar, que hay que anular hoy la ley de impunidad y que esto significa un gran paso. Que es un paso que las organizaciones sociales, tozudamente, han reclamado contra viento y marea desde hace años.

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El compañero Fefo, integrante de la Comisión de Vecinos por la anulación de la ley de impunidad, llama a estar alerta cualquiera sea el resultado del referéndum convocado para su anulación. Afirma, mencionando hechos, que la impunidad tiene caras distintas y que se sigue practicando todos los días en diferentes lugares. Que se sigue preparando al aparato represivo para que actúe como ayer, como siempre, cuando lo crean conveniente, que ahí está la muerte de un recluta en el marco de un entrenamiento de guerra, de preparación de ese aparato para lo que sea. También convoca a la continuidad, a la cotidianidad de la lucha popular, a permanecer en relación y redes para  poder tener la eficacia de respuesta a los atropellos e injusticias que hay hoy y que vendrán mañana.

Un militante del Ateneo Carlos Molina, Juan Pilo,  realiza un rápido balance de distintas situaciones sociales, todas ellas de alguna forma conectadas entre sí. Afirma que la memoria del pueblo es cosa valiosa y que no olvida los hechos como muchos pretenden que ocurra. La memoria no hay duda de que sirve para ver ante quienes estamos, quienes son los enemigos del pueblo, quienes quieren matar sus sueños. La memoria ayuda a que muchas cosas después sean acción. Somos de una izquierda que no miente al pueblo por votos, lo decimos abiertamente. No condicionamos o parcializamos ante el pueblo hechos, episodios, acontecimientos dramáticos que tuvo que sufrir. Pertenecemos a una izquierda que no quiere mentir. Es que la lucha de nuestro pueblo, e nuestra clase obrera merece el mayor de los respetos. Tiene nuestro movimiento obrero y popular cerca de 130 años de combate. Un combate por reivindicaciones concretas como las 8 horas, mejores condiciones de trabajo, libertades, derechos para  su actividad gremial. Tanto debemos hoy a aquellos pioneros, inmigrantes españoles, italianos, criollos, que pusieron sacrifico y abnegación en una lucha frontal por los de abajo. Sufrieron, destierros, persecución, cárceles, muertes. Y nos legaron sus sueños de un mañana distinto, de un mundo mejor. Esas improntas aún corren por las venas de buena parte del pueblo, son mojones que señalan caminos. Contienen un tiempo que no vence, el que sin lucha nada podrán lograr los pueblos, que de arriba, desde el poder de los privilegiados no baja nada de regalo.

Pero para referirnos concretamente a esta última dictadura no podemos dejar de recordar, aunque sea para que no pase por alto, para que no nos confundamos y confundamos a otros, este fue un proceso incubado en esa plutocracia que llaman, unos y otros, democracia. Esa que es una impostura total, ya que es una organización social hecha, para que unos pocos disfruten de todo y la gran mayoría padezca grados de miseria diversos. Aquí no hay nada del pueblo y para el pueblo, esto es falaz y cínico y los pueblos con su sufrimiento lo han o lo van aprendiendo día a día. Dentro de la misma estructura de poder se roban unos a otros, se roban hasta la política. Ahí tenemos, ahora con documento desclasificado y todo, como robaron a Ferreira Aldunate la elección. Para una estrategia imperial, en ese momento, era mejor Pacheco Areco y así, hasta con intervención brasileña, Ferreira fue tirado para un costado. Y el de Pacheco fue supuestamente un régimen democrático, trajo especialistas para torturar, metió permanentemente Medidas de Seguridad; apalió conflictos obreros; asesino militantes; cobijo el Escuadrón de la Muerte; llenó cuarteles con trabajadores; militarizó gremios. Fue fiel, no hay duda, a la democracia de los de arriba. Y después la cosa fue más desembozada, se tratará de aniquilar la resistencia popular que no cesaba, de hacer lugar a proyectos imperiales neoliberales en curso, a tratar de aumentar nuestra dependencia y tirar más baldes de miseria encima de nuestro pueblo. Llegó la dictadura.

Ella hizo lo que ya es conocido, secuestró al pueblo y a combatientes; asesinó y desapareció; secuestró niños y torturó a mansalva. En tal tarea estaban civiles del régimen, sectores fundamentales de la burguesía, políticos y aparato represivo más el apoyo internacional que se concretaba en Plan Condor e intervención y ayuda  directa de los yanqui. Y llegó nuevamente la “democracia”, se trataba de cubrir lo más rápido posible y con los visos de “legalidad” que se pudiera a todos los culpables de la barbarie de más de una década. Hoy ya no servia, era una coyuntura distinta, había que hacer un cambio de cara, un cambio de forma, regresar al funcionamiento de todo el andamiaje que a través de su fantasía genera cierto consenso y entonces: la “democracia”. Pero había que dar una señal a aquel ayer opresivo y asesino por si mañana se necesita. Había que dejar todo amartillado y cubrir con el vil manto de la impunidad lo ocurrido. Entonces amenazaron, hicieron correr por el aire de toda la sociedad uruguaya que sólo había una opción: votar una ley de impunidad para que los que tenían las bayonetas aún desfondadas se quedaran quietos. Esa impunidad cubría a muchos, muchos, y en diferentes lugares privilegiados de la sociedad. Y metieron miedo, pero no a todos. Hubo un pedazo de pueblo que tenazmente siguió exigiendo ni olvido ni perdón. Y la llama se fue extendiendo y ya fue imparable el reclamo popular. Venía de adentro mismo del corazón y del repudio a tanta e impune crueldad y soberbia. Y dos cosas, entre muchas, quedaron demostradas: que había que voltear esa aberrante ley de impunidad y que la lucha continúa. Por quedó patente que esa impunidad, que las atrocidades que cubría, son elementos constitutivos del sistema que soportamos. Si, pudimos, ver, como pueblo, cual es realmente el alma de ese sistema que viene muy bien camuflado.

Somos instituciones sociales independientes, no somos gente de comité político electoral, por eso decimos que siguió habiendo represiones y violaciones a DD.HH. ayer y hoy. Ayer fue el Filtro, vino después la represión de la ciudad vieja, llegó la penalización de militantes sociales, algún desalojo de fábrica y la ignominia de la situación de las cárceles al día de hoy.

Creemos que la auténtica justicia vendrá en ancas de un pueblo fuerte, que sólo él puede poner las cosas en su lugar para el bienestar del pueblo. Sí, hay cosas coyunturales y espacios que pueden ser utilizados, situaciones específicas que se diferencias de otras en sus componentes. Pero sólo hay una vía: la independencia de los oprimidos, su propia organización y su método histórico que es la lucha y el desarrollo de sus propias fuerzas.

Compañeros artistas vinieron a dar su solidaridad a la actividad identificados con su contenido:

Ya pasadas las 20 horas nos regalaron su canto y poesía el Payador Dante del Puerto, Chito De Mello y recitó el compañero Leocadio Pascual.

Un local lleno acompañó toda la actividad. De todas esas personas salieron calurosos aplausos para quienes ponían el alma en sus interpretaciones.

Son ellos de los cantores populares, que tanta historia tienen en este país, que se identifican con los sufrimientos, luchas y anhelos del pueblo. Por eso la gente con su aplauso fuerte les manifiesta su reconocimiento de que ellos son parte activa de la lucha popular. Eso que sintetiza así el “Chito de Melo en sus versos:

Yo no le canto a los “poderoso”

Yo no le canto a “los adulón”

Canto al que lucha y está orgulloso

De no “chupar las medias” al patrón…

Un canto para el pueblo lleno de esperanza

Pensando que algún día todo va¨cambiar.

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Fotografías