Texto Disparador Propuesto para la Comisión Estudiantil

 

Creemos que la educación tiene que ser una herramienta liberadora que permita construir nuevas alternativas populares y como tal no puede quedar aislada, ni en la universidad, ni en la escuela media. No creemos que el cambio social vaya a darse dentro de las universidades, pero si que creemos que es necesario generar las condiciones para la que la misma esté al servicio del cambio y no como ha sido desde la década del 90, en la que la educación en general ha sido funcional al neoliberalismo.
Creemos en la necesidad de pensar la función de la escuela pública en la construcción de las identidades nacionales y la relación de esto con la categoría de diversidad, entendiendo a la misma como un sinónimo de la naturalización de la desigualdad: aceptamos lo diverso en la escuela, en el barrio, en las calles, pero esa diversidad se traduce en desigualdad
de condiciones, de oportunidades, inherentes al ámbito educativo, en el sistema vigente. La Universidad al producir teoría sobre educación, también reproduce la naturalización de la desigualdad, y por lo tanto la funcionalidad al sistema capitalista neoliberal.
La autonomía universitaria en la Argentina está indisolublemente ligada a un histórico reformismo que demandaba la apertura y democratización de las universidades. Sin embargo creemos necesario seguir discutiendo lo que entendemos por Autonomía, y en definitiva, qué entendemos por democracia.

El neoliberalismo, cuando habla de autonomía, confía ciegamente en la lógica funcionalidad de la ciencia para con el  mercado. Aquellos que creemos necesario y posible el cambio social, no podemos sino luchar para que la autonomía de la educación – ya no hablamos sólo de la autonomía universitaria – garantice el derecho de las personas a educarse y a formarse como sujetos críticos.

Las herramientas para construir y proyectar nuestras luchas, creemos, responden a una lógica de las coyunturas polí-icas particulares de cada región, creyendo siempre, que en la generalidad la respuesta debe estar en la unidad de las luchas anticapitalistas, en las calles, en los barrios y en las aulas, ya que reconocemos en la educación una herramienta de liberación, o bien, una herramienta de opresión, dependiendo de las manos en las que caiga.
La proyección debe ser, a nuestro entender, siempre una sola: la articulación entre todas las demandas sociales y las luchas populares, fortaleciendo cada una de ellas en la espalda de la otra, contribuyendo desde la educación, a quebrar las condiciones de dominación y producción existentes.

Salud y Arriba l@s que luchan!